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Una filósofa, Christina H. Sommers, desnuda el feminismo radical

Traemos esta noticia del digital de El Mundo, nada sospechoso de conservador, más bien lo contrario: homosexulaista, feminista, proabortista y participa del negocio de la prostitución a través del mercadeo de sus anuncios de contactos. Pues bien, qué no estará pasando para que este digital se haga eco de la entrevista…

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Christina H. Sommers, filosofa y autora del libro “La Guerra contra los niños”

Solo os mostramos unos entresacados de la entrevista que Berta González de Vega a realizado a Christina H. Sommers, y que no tienen desperdicio. Si deseas leer la entrevista completa, no lo dudes, y pincha en este enlace. Y como siempre, os recomendamos un libro relacionado con este tema: A VOSOTRAS MUJERES, QUE COMO YO…

• “La tercera ola del feminismo se construye con mentiras”

• “…el término (feminismo) se asocia ahora con el enfado, la falta de humor y el ánimo de venganza contra los hombres. ¿Está justificado? Pues no creo.”

• “El feminismo de hoy es de lamento. Se empezó a forjar en los 90. La causa noble de la emancipación de la mujer se transformó en victimismo.”

• “Por ejemplo, la desigualdad salarial. Sí, las mujeres ganan menos que los hombres pero es porque estudian distintas carreras, trabajan en distintos campos y menos horas. Cuando controlas todos estos factores, la diferencia casi desaparece”.

• “Cada vez más, los estudiantes (mujeres) activistas en EEUU se centran en su ombligo y en esa situación de opresión muy a menudo imaginada. Mientras, las mujeres de muchos sitios del planeta de verdad que están luchando por su libertad con sus vidas.”

• “El feminismo de género salió de la política radical de los 60 y estuvo marcado por la filosofía marxista…”

Como ves, cada frase es un reflejo de la locura impositiva que se vive en la sociedad de principios del siglo XXI. La falta de sentido común y la radicalidad de la tolerancia exigida son las nuevas tablas de la ley de la religión política de la ideología de género. Por favor,  te quedes aquí y lee la entrevista hasta el final.

Un feminismo de otro género

Gracias a buena parte del movimiento feminista la mujer es un sujeto de pleno derecho en el mundo occidental. Sin embargo, las mujeres empiezan a no reconocerse en un feminismo radical, que elimina las distinciones entre masculinidad y feminidad, y pretende que el género de las personas sea el que ellas elijan, sin condicionamientos biológicos.

Se ha pasado de la lucha por la igualdad a la anulación de las diferencias

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LA «CUESTIÓN FEMINISTA» Por Jutta Burggraf (por Arvo Net)

Ciertamente, no es la revolución feminista la que tiene que convencer a un cristiano del valor idéntico de los sexos. Basta echar una mirada al primer libro de la Biblia que narra la creación del mundo.

jutta-burggafInjusticias del pasado

En el siglo XVIII, por ejemplo, se podía afirmar sin miedo alguno a recibir una silba: “Una mujer que piensa es tan repugnante como un varón que se maquilla”.(G. E. LESSING) Parece, de hecho, que el despliegue de la personalidad femenina se limitaba entonces a expresarse encima, y no con la cabeza. Conocemos, quizá, las pinturas de la época en las que se presentaban las mujeres con enormes cofias bordadas. (H. WESTHOFF-KRUMMACHER). Encima de las cabezas llegaban a darse verdaderas explosiones de creatividad. El ama de casa exhibía sus virtudes de laboriosidad, limpieza y habilidad manual a través del tocado, teniendo la cofia un alto valor comunicativo. Mostraba lo bien que las mujeres podían coser y bordar. Al fin y al cabo, encima de su cabeza es donde la mujer llevaba su completa educación, siendo el último toque el devocionario entre las manos. Sólo así se cumplía con la obligación de ser el orgullo y honor de su marido.

Durante siglos, los varones realmente no tomaron demasiado en serio a las mujeres, y durante milenios las despreciaron. Algunos afirman que la miseria comenzó ya en las antiguas civilizaciones. Fue entonces cuando Aristóteles erigió la tesis de que la naturaleza había creado algunos individuos para que éstos mandasen sobre los demás, y otros para que les obedeciesen. Entre los primeros estarían, por supuesto, los varones, entre los segundos las mujeres. (ARISTÓTELES) Desde entonces, se dice, los varones se envanecieron…

Algunas personas sensatas amonestan que no debemos exagerar. La vida es en verdad más amplia, más rica, tiene más matices. Durante el transcurso de la historia, a las mujeres no sólo se les maltrató, sino también se les honró, no sólo las despreciaron, sino también las amaron. A la inversa, también hubo casos de varones ofendidos por mujeres, y no pocas veces, éstas se valieron para ello de cualquier fingimiento, chantaje y tormento oculto.

Yo, francamente, no creo que sea posible leer toda nuestra historia cultural como una novela policíaca en la que exclusivamente las pobres mujeres son las oprimidas, humilladas, ridiculizadas y maltratadas por los varones malos, consiguiendo, finalmente, liberarse de ellos. Gran parte de las tensiones entre varones y mujeres son indudablemente de carácter bilateral y personal. Pero, aparte de esto, no podemos negar una clara infravaloración del sexo femenino que se ha plasmado mundialmente en innumerables convenciones y normas sociales. Pienso que ha habido evoluciones enormemente equivocadas precisamente en los últimos trescientos años.

Las primeras reacciones de las mujeres

Es de agradecer que, al irrumpir la Revolución Francesa, algunas mujeres inteligentes supieron darse cuenta de que los derechos humanos tan ensalzados beneficiaban tan solo a los varones. De ahí que Olympe Marie de Gouges redactara en septiembre de 1791 la famosa “Declaración de los derechos de la mujer”, entregada a la Asamblea Nacional para su aprobación. Detrás de ella había un gran número de mujeres organizadas en asociaciones femeninas. Se definían a sí mismas como seres humanos y ciudadanas, y proclamaban sus reivindicaciones políticas y económicas. Es interesante, por ejemplo, el artículo VII de esta declaración, que reza: “Para las mujeres no existe ningún régimen especial: se les acusa, se les mete en prisión y permanecen en ella, si así lo prevé la ley. Las mujeres están sometidas de la misma manera que los varones a las idénticas leyes penales.” El artículo X es aún más preciso: “La mujer tiene el derecho a subir al patíbulo”

Las mujeres no querían seguir sin voz ni voto, preferían que se les castigara e incluso padecer la muerte, antes de ser consideradas esclavas y seres sin responsabilidad. Desgraciadamente, Olympe de Gouges fue degollada, y junto con ella otras muchas mujeres famosas. Se les prohibió reunirse a las mujeres bajo pena de cárcel y sus asociaciones fueron disueltas a la fuerza. Su misión, por lo pronto, parecía haber fracasado.

En cambio, las mujeres no se resignaron. En Inglaterra comenzaron a fundar un llamado “movimiento contra la esclavitud”. Partían de la base de que también se les tenía que conceder los derechos de sufragio y ciudadanía, igual que se había hecho con los antiguos esclavos. Una de las protagonistas exclamó: “Todo el sexo femenino ha sido despojado de su dignidad. Se le pone a una misma altura con las flores cuyo cometido es sólo el de adornar la tierra.”(M. WOLLSTONECRAFT)

No vamos a ver ahora las luchas feministas con sus logros y recaídas. En el siglo XX las mujeres consiguieron por fin ser admitidas, de modo oficial, en la enseñanza superior y en las universidades y alcanzaron la igualdad política, al menos según la ley. Pero esto vale sólo para el mundo occidental. En muchos países de África y Asia falta todavía mucho para llegar a esta meta; allí las mujeres, con frecuencia, siguen estando lejos de poder realizar un trabajo en condiciones humanas. Y aún donde han conseguido una igualdad en la vida pública –como es el caso de América y Europa–, quedan todavía numerosos estereotipos y prejuicios por eliminar..

Valor idéntico de los sexos

A pesar de ello tenemos hoy, en principio, conciencia clara de que la posición de la mujer está al lado del varón; no es inferior ni tampoco superior a él. Mirando al pasado, el Papa Juan Pablo II ha pedido perdón, reiterada y públicamente, por las injusticias cometidas contra las mujeres por parte de los varones cristianos. (JUAN PABLO II: Carta a las mujeres, 3.) Eso me da confianza.

Me llena de alegría, además, que podemos encontrar a personas singulares, en todas las épocas, que no tenían problemas con la “cuestión femenina”. Ciertamente, no es la revolución feminista la que tiene que convencer a un cristiano del valor idéntico de los sexos. Basta echar una mirada al primer libro de la Biblia que narra la creación del mundo.(Génesis 1,27) Allí se puede leer inequívocamente que Dios creó al hombre –varón y mujer– a su imagen y semejanza. Esto significa que ambos sexos tienen una misma imagen de su origen; la dignidad de ambos está fundamentada en Dios.

Tanto el varón como la mujer tienen una interioridad y profundidad propias, con la posibilidad de comprender el mundo, de ser creativos y de desarrollarse en libertad. El “ser imagen de Dios”, no es introducido al ser humano desde fuera, no es algo yuxtapuesto, sino que constituye su estructura esencial. No creó Dios primero al hombre, para luego imprimirle su imagen. El varón y la mujer no tienen una imagen de Dios en sí; son, desde un principio, en su unidad de cuerpo y espiritualidad, imagen divina.

La mujer, en consecuencia, no es un ser definido en relación al varón. Ella tiene valor y dignidad por sí misma, no los recibe de otro. No es sólo “la hija del presidente” o “la madre del arquitecto”. Puede ser ella misma presidenta o arquitecta. El relato de la creación de una costilla común reafirma lo señalado,(Génesis 2, 18-25.) pues no es ninguna “prueba” de la subordinación de la mujer, sino una expresión de la igualdad de los sexos, que han sido hechos de la misma “materia”.

Al comienzo de la historia humana, Adán y Eva están juntos, uno al lado del otro y frente a Dios, con igual libertad, valor y responsabilidad. Ambos poseen una última y exclusiva relación inmediata con Dios; y a ambos les fue confiado el gobierno de la tierra como tarea común. El doble encargo de administrar los bienes y de procurar descendencia fue dado a los dos, no recibió Adán el primero y Eva el segundo. Esto quiere decir, en concreto, que ambos, varón y mujer, han de compaginar las exigencias de su trabajo profesional con la necesaria dedicación a la familia.

¿Por qué yo no soy feminista? por Lauren Southern: Why I am not a feminist?

La evolución del feminismo tuvo su tiempo de guerra justa cuando era de equidad y su decadencia más depravada cuando se volvió radical.

Las mujeres y hombres feministas de hoy se han convertido en hembristas, que no es más que el odio a los hombres por lo que son y no tanto por lo que hacen. No buscan la igualdad, buscan la anulación del varón porque detrás de esta activación política está la corrupción de la razón y el sentido común que propugna la familia natural y como consecuencia su destrucción, con esto nos topamos otra vez con a la Ideología de Género.

Pocos lo denunciamos y siempre somos acallados. Ningún medio de comunicación de masas lo denuncia, todo lo contrario, están en el ojo del huracán promocionándolo. Sin embargo, para suerte de todos, hay mujeres como Lauren Southern que se ha hecho hueco en la opinión pública y se hace oír, aunque la traten de hacer el vacío. Pero no nosotros no. Nosotros la aplaudimos con fuerza y la sacamos en el blog y la daremos a conocer e las redes sociales. ¿Por qué no nos ayudas y lo compartes en todas las redes sociales e las que participas? No será Lauren quien te lo agradezca, serán miles de hombres, miles de niños y niñas, miles de mujeres y cientos de miles de familias.

Contra la dictadura violeta – Alegato antifeminista

Un libro, que recoge un alegato sobre la dictadura de la Ley de Violencia de Género sobre la neutralización del hombre en la sociedad. Una breve obra  enfrentado al feminismo y sus muchach@s.

dictadura feminista

El autor a la vista de los escasísimos libros críticos con el feminismo en España, pensó que habría que empezar casi desde el principio y se dije: “nada de virguerías, duro y a la cabeza” y salió lo que ahora puedes leer.

Ramón Lamas Abad, el autor del alegato, lo intentó en algunas editoriales pero, de un modo u otro, le contestaban, “el libro está muy bien pero es que el tema…”. Incluso, alguién le llgó a responder: “lo he leído y comulgo con todo lo que hay en él -porque él, en persona, era una víctima de las tropelías de su ex- pero… en el consejo de redacción, todas eran mujeres y… “.

Así que, siguiendo los consejos de un amigo, lo colgó en internet, en la librería de Apple, y gratuito. Lleva allí unos meses y, sin hacer la menor promoción, día a día caen lectores, incluso de Sudamérica y Alemania, USA, etc. El interés principal de ramón lamas es contribuir a reforzar los innumerables pasos que se están dando para parar los abusos feministas.

A continuación, ofrecemos a todos los seguidores del blog, los enlaces donde gratuitamente podrán descargarse Contra la dictadura violeta de forma totalmente gratuita.

1. Issuu: para leer online como una revista, o para descargar en formato PDF

2. Dropbox: para descargar en formato PDF

3. A los administradores de las páginas que a pesar de no tener un dispositivo Apple pongan también el enlace de iTunes. Así la gente que sí lo tiene lo podrá bajar gratis en sus iPads.