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Algunas reflexiones con motivo del reciente día del “orgullo gay”

Manuel Morillo es un activo pensador en las redes sociales que a menudo hace aportaciones tan interesante como estas. Entendemos desde Vida Selección que nuestro objetivo es la defensa de la dignidad del ser humano, no así las ideologías que le corrompen y rebaja en muchas ocasiones meros artefactos cosificados al servicio de unos pocos. Precisamente por este motivo, entendemos que este artículo debemos publicarlo porque distingue de forma eficaz una cosa de la otra.

Homosexual y homosexualismo. Aunque son términos homófonos (suenan parecido) y conceptos relacionados con un mismo asunto sin embargo implican contenidos contrapuestos en sus intereses,  que se quieren confundir, sin importar perjudicar a personas para beneficiar ideologías y cambiar cosmovisiones.

Es diferente el homosexual y el homosexualista El homosexual es la persona que tiene o siente tendencias homosexuales. El homosexualista es la persona u organización que quiere difundir la corrupción antropológica de la homosexualidad y todas su derivaciones antisociales.

A veces el homosexual es homosexualista. En ocasiones los homosexuales en vez de procurar solucionar su problema, por cobardía o por soberbia, se autoconvencen o son convencidos de que la homosexualidad no es una tendencia contranatura y se dedican a difundir y procurar imponer en la sociedad los comportamientos y la interpretación homosexualista de la vida.

En otras ocasiones el homosexual no es homosexualista. En otros casos la persona que sufre la homosexualidad, es consciente de su problema y procura sobrellevarlo y curarlo y lucha contra la ideología homosexualista que es su enemiga pues pretende controlarle y usarle para otros propósitos ajenos a sus intereses.
En muchos casos el homosexualista no es homosexual. La mayor parte de los ideólogos, promotores políticos y sostenedores económicos del homosexualismo no son homosexuales.
A todos nos vienen a la cabeza el nombre de alcaldes, presidentes, primeros ministros, especuladores financieros, empresarios informáticos, etc… que no son homosexuales, y sin embargo financian, legislan, etc… para promover la homosexualidad.
No lo hacen por interes personal, para autojustificarse, sino para con la reingenieria social, tranformar el paradigma antropológico acorde con la naturaleza del hombre.
Los activistas homosexualistas son enemigos de las personas homosexuales. Las actividades homosexualistas no benefician a los que sufren la homosexualidad porque no les ayudan a resolver su problema sino a consolidarlo.
En todos los casos los homosexuales son víctimas del homosexualismo. Igual que el tuberculoso es víctima de la tuberculosis, sea inocente o responsable por su comportamiento, de sufrir la misma. El homosexual sea consciente o no, responsable o no de su homosexualidad, siempre es victima de algo que va contra la naturaleza.
El lobby homosexualista no está creado para solucionar los problemas de las personas homosexuales. El lobby gay, no está creado y organizado para solucionar los problemas de las personas que sufren ese trastorno o para facilitarles la vida, sino para usar a los homosexuales y otras víctimas en sus propósitos de control social.
Un camino directo a la ideología de género, cuyas bases en el terreno del loby gay internacional, se explica en este libro
Un camino directo a la ideología de género, cuyas bases en el terreno del loby gay internacional, se explica en este libro

Tras el movimiento homosexualista se encuentra un proyecto de cambio de paradigma antropológico desvirtuando la naturaleza de la persona.

El lobby homosexualista es “trasversal” y está infiltrado en todo tipo de organizaciones  y usa para defender sus posiciones el apoyo que dan a esas organizaciones personas contrarias al homosexualismo

Así, por ejemplo la mayor parte de los votantes de los partido progres de derechas no es partidario, sino contrario a que se manipule la naturaleza humana, se legalice y apoyen los homomonios en perjuicio del matrimonio, etc… y sin embargo (en España, por ejemplo) con sus votos el PP llega al poder y desde los gobiernos y parlamentos, usando los recursos de todos los españoles, favorece la homosexualidad, con dinero, con leyes, con actos administrativos, etc..

El aborto genera aborto, con una legislación o con otra, da igual.

 

Traemos el texto de una entrada (18/12/2011) del blog Anotaciones de Pensamiento y Crítica de Manuel Morillo en la que hace una breve aportación sobre qué supone la legislación para legalizar el aborto consentido. Demuestra la falacia de que gracias a que el aborto es legal, se aborta menos.

A efectos prácticos: igual el aborto despenalizado que el legalizado

Con el retraso habitual que caracteriza la oscurantista Administración del Sistema que padecemos han sido hechas públicos los datos de las eufemisticamente llamadas “I.V.E.” realizadas al amparo de la legislación constitucional. 

 En España durante el año 2.010  hubo 113.031 asesinatos legales por aborto quirúrgico (además de cientos de miles más por aborto químico).

 De ellos, desde el 5 de julio al 31 de diciembre de 2010, 

  • 48.463 se ejecutaron a peticion de la mujer, 
  • 4.419 por grave riesgo para la embarazada y 
  • 1.632 por riesgo de anomalías graves del feto. 

Todos éstos en aplicación de las posibilidades de la llamada Ley Aido (Ley Orgánica 2/2010)

 Es decir 

  • 58.485 asesinatos legales se produjeron en los seis primeros meses y cinco dias (186 días) en función de la Ley Ledesma, despenalizadora del aborto, y 
  • 54.546 asinatos legales se produjeron en los siguientes 6 meses menos cinco días (179 días), con la nueva legislación liberalizadora del aborto.

Osea , un ratio de asesinatos de  314,4354838709677 por día y 304,7262569832402 por día, respectivamente

 Como se vé a efectos prácticos, los importantes, los del número de inocentes exterminados al amparo de la legislación constitucional es igual la ley despenalizadora (la que le parece bien al PP y aplicó durante sus anteriores mandatos) que la ley liberalizadora

 Si nos  ponemos rigoristas podríamos decir que la ley Aido ha supuesto diez niños menos asesinados por día.

 Como se puede comprobar eran innecesarias e inútiles las manifestaciones que organizaron los grupos pantallas del PP, que sólo pedían la derogación de la ley Aido a la vez que olvidaban pedir la derogación de la legislación que había aplicado el PP durante sus gobiernos con mayorías en las cámaras legislativas, puesto que ambas leyes tienen las mismas consecuencias.