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LA «CUESTIÓN FEMINISTA» Por Jutta Burggraf (por Arvo Net)

Ciertamente, no es la revolución feminista la que tiene que convencer a un cristiano del valor idéntico de los sexos. Basta echar una mirada al primer libro de la Biblia que narra la creación del mundo.

jutta-burggafInjusticias del pasado

En el siglo XVIII, por ejemplo, se podía afirmar sin miedo alguno a recibir una silba: “Una mujer que piensa es tan repugnante como un varón que se maquilla”.(G. E. LESSING) Parece, de hecho, que el despliegue de la personalidad femenina se limitaba entonces a expresarse encima, y no con la cabeza. Conocemos, quizá, las pinturas de la época en las que se presentaban las mujeres con enormes cofias bordadas. (H. WESTHOFF-KRUMMACHER). Encima de las cabezas llegaban a darse verdaderas explosiones de creatividad. El ama de casa exhibía sus virtudes de laboriosidad, limpieza y habilidad manual a través del tocado, teniendo la cofia un alto valor comunicativo. Mostraba lo bien que las mujeres podían coser y bordar. Al fin y al cabo, encima de su cabeza es donde la mujer llevaba su completa educación, siendo el último toque el devocionario entre las manos. Sólo así se cumplía con la obligación de ser el orgullo y honor de su marido.

Durante siglos, los varones realmente no tomaron demasiado en serio a las mujeres, y durante milenios las despreciaron. Algunos afirman que la miseria comenzó ya en las antiguas civilizaciones. Fue entonces cuando Aristóteles erigió la tesis de que la naturaleza había creado algunos individuos para que éstos mandasen sobre los demás, y otros para que les obedeciesen. Entre los primeros estarían, por supuesto, los varones, entre los segundos las mujeres. (ARISTÓTELES) Desde entonces, se dice, los varones se envanecieron…

Algunas personas sensatas amonestan que no debemos exagerar. La vida es en verdad más amplia, más rica, tiene más matices. Durante el transcurso de la historia, a las mujeres no sólo se les maltrató, sino también se les honró, no sólo las despreciaron, sino también las amaron. A la inversa, también hubo casos de varones ofendidos por mujeres, y no pocas veces, éstas se valieron para ello de cualquier fingimiento, chantaje y tormento oculto.

Yo, francamente, no creo que sea posible leer toda nuestra historia cultural como una novela policíaca en la que exclusivamente las pobres mujeres son las oprimidas, humilladas, ridiculizadas y maltratadas por los varones malos, consiguiendo, finalmente, liberarse de ellos. Gran parte de las tensiones entre varones y mujeres son indudablemente de carácter bilateral y personal. Pero, aparte de esto, no podemos negar una clara infravaloración del sexo femenino que se ha plasmado mundialmente en innumerables convenciones y normas sociales. Pienso que ha habido evoluciones enormemente equivocadas precisamente en los últimos trescientos años.

Las primeras reacciones de las mujeres

Es de agradecer que, al irrumpir la Revolución Francesa, algunas mujeres inteligentes supieron darse cuenta de que los derechos humanos tan ensalzados beneficiaban tan solo a los varones. De ahí que Olympe Marie de Gouges redactara en septiembre de 1791 la famosa “Declaración de los derechos de la mujer”, entregada a la Asamblea Nacional para su aprobación. Detrás de ella había un gran número de mujeres organizadas en asociaciones femeninas. Se definían a sí mismas como seres humanos y ciudadanas, y proclamaban sus reivindicaciones políticas y económicas. Es interesante, por ejemplo, el artículo VII de esta declaración, que reza: “Para las mujeres no existe ningún régimen especial: se les acusa, se les mete en prisión y permanecen en ella, si así lo prevé la ley. Las mujeres están sometidas de la misma manera que los varones a las idénticas leyes penales.” El artículo X es aún más preciso: “La mujer tiene el derecho a subir al patíbulo”

Las mujeres no querían seguir sin voz ni voto, preferían que se les castigara e incluso padecer la muerte, antes de ser consideradas esclavas y seres sin responsabilidad. Desgraciadamente, Olympe de Gouges fue degollada, y junto con ella otras muchas mujeres famosas. Se les prohibió reunirse a las mujeres bajo pena de cárcel y sus asociaciones fueron disueltas a la fuerza. Su misión, por lo pronto, parecía haber fracasado.

En cambio, las mujeres no se resignaron. En Inglaterra comenzaron a fundar un llamado “movimiento contra la esclavitud”. Partían de la base de que también se les tenía que conceder los derechos de sufragio y ciudadanía, igual que se había hecho con los antiguos esclavos. Una de las protagonistas exclamó: “Todo el sexo femenino ha sido despojado de su dignidad. Se le pone a una misma altura con las flores cuyo cometido es sólo el de adornar la tierra.”(M. WOLLSTONECRAFT)

No vamos a ver ahora las luchas feministas con sus logros y recaídas. En el siglo XX las mujeres consiguieron por fin ser admitidas, de modo oficial, en la enseñanza superior y en las universidades y alcanzaron la igualdad política, al menos según la ley. Pero esto vale sólo para el mundo occidental. En muchos países de África y Asia falta todavía mucho para llegar a esta meta; allí las mujeres, con frecuencia, siguen estando lejos de poder realizar un trabajo en condiciones humanas. Y aún donde han conseguido una igualdad en la vida pública –como es el caso de América y Europa–, quedan todavía numerosos estereotipos y prejuicios por eliminar..

Valor idéntico de los sexos

A pesar de ello tenemos hoy, en principio, conciencia clara de que la posición de la mujer está al lado del varón; no es inferior ni tampoco superior a él. Mirando al pasado, el Papa Juan Pablo II ha pedido perdón, reiterada y públicamente, por las injusticias cometidas contra las mujeres por parte de los varones cristianos. (JUAN PABLO II: Carta a las mujeres, 3.) Eso me da confianza.

Me llena de alegría, además, que podemos encontrar a personas singulares, en todas las épocas, que no tenían problemas con la “cuestión femenina”. Ciertamente, no es la revolución feminista la que tiene que convencer a un cristiano del valor idéntico de los sexos. Basta echar una mirada al primer libro de la Biblia que narra la creación del mundo.(Génesis 1,27) Allí se puede leer inequívocamente que Dios creó al hombre –varón y mujer– a su imagen y semejanza. Esto significa que ambos sexos tienen una misma imagen de su origen; la dignidad de ambos está fundamentada en Dios.

Tanto el varón como la mujer tienen una interioridad y profundidad propias, con la posibilidad de comprender el mundo, de ser creativos y de desarrollarse en libertad. El “ser imagen de Dios”, no es introducido al ser humano desde fuera, no es algo yuxtapuesto, sino que constituye su estructura esencial. No creó Dios primero al hombre, para luego imprimirle su imagen. El varón y la mujer no tienen una imagen de Dios en sí; son, desde un principio, en su unidad de cuerpo y espiritualidad, imagen divina.

La mujer, en consecuencia, no es un ser definido en relación al varón. Ella tiene valor y dignidad por sí misma, no los recibe de otro. No es sólo “la hija del presidente” o “la madre del arquitecto”. Puede ser ella misma presidenta o arquitecta. El relato de la creación de una costilla común reafirma lo señalado,(Génesis 2, 18-25.) pues no es ninguna “prueba” de la subordinación de la mujer, sino una expresión de la igualdad de los sexos, que han sido hechos de la misma “materia”.

Al comienzo de la historia humana, Adán y Eva están juntos, uno al lado del otro y frente a Dios, con igual libertad, valor y responsabilidad. Ambos poseen una última y exclusiva relación inmediata con Dios; y a ambos les fue confiado el gobierno de la tierra como tarea común. El doble encargo de administrar los bienes y de procurar descendencia fue dado a los dos, no recibió Adán el primero y Eva el segundo. Esto quiere decir, en concreto, que ambos, varón y mujer, han de compaginar las exigencias de su trabajo profesional con la necesaria dedicación a la familia.

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IDEOLOGÍA DE GÉNERO

12049628_162945897380779_3289324353059051795_nEl feminismo radical, el homosexualismo y el aborto son las tres patas en las que la ONU se apoyan para implantar la Ideología de Género, una ideología de muerte y confusión co la que tratan de borrar la antropología natural del ser humano con la complicidad de  los políticos y desde sus Gobiernos para que todo parezca legal y democrático.

Ideología de Género (Socialfeminismo)

CB_CruzDolar-660x190Píldoras Anti-Masonería es el blog de CLAVIJO, que defiende los valores de la Iglesia Católica y de España amenazados por el proyecto masónico-luciferino del “Nuevo Orden Mundial”. Y en esa línea queremos traer una entrada dedicada a la manipulación social cuyo título es: Ideología de Género (Socialfeminismo).

La enumeración cronológica de hechos y protagonistas evidencia la conexión masónica de las ideologías que conducen a la “new age”: Socialismo, Feminismo e Ideología de “género”.

Desde su fundación (1717) la masonería moderna se convirtió en la estructura del imperio británico. Los principales enciclopedistas fueron masones y monopolizaron (1762) el movimiento ilustrado, responsable intelectual de la revolución francesa y padre del sistema democrático a la vez que de los totalitarismos; el “Contrato social” de Rousseau proclamó que la verdad y la justicia son decisiones de la voluntad. Los padres de la constitución americana combinaron las ideologías de la masonería británica (deísta) y francesa (atea); la esposa del presidente Adams reivindicó (1800) los derechos de la mujer.

Marx publicó (1848) el “Manifiesto comunista” y organizó la Internacional socialista a petición de la masonería que financiaba sus actividades políticas. Helena Blavatsky fundó (1875) la Sociedad teosófica, secta masónica que predicó el espiritismo, el ocultismo y la gnosis mientras Virginia Woolf radicalizó el feminismo con el desafío a la autoridad marital y la práctica del amor (sexo) libre.

El “Informe Kinsey” (1948) tuvo difusión mundial, su tesis es “Todos los actos sexuales están al mismo nivel moral ya sea dentro o fuera del matrimonio, con el mismo o distinto sexo, con niños o con animales”. La marxista Simone de Beauvoir publicó “Segundo sexo” de gran influencia en el movimiento feminista mundial.

La anarquista australiana Germaine Greer publicó “Eunuco femenino” que marca un hito en el feminismo socialista y asume las tesis de Marcuse, ideólogo de Mayo del 68 y de la revolución sexual de California. La lesbiana norteamericana Kate Millet publicó “Política sexual” considerada la obra feminista más influyente del siglo XX; su tesis doctoral en Columbia inicia la difusión de la “Ideología de género” que define la personalidad sexual como fruto del aprendizaje. La desequilibrada canadiense Shulamith Firestone publicó “Dialéctica del sexo” que sistematiza el feminismo, señalando a la maternidad como el obstáculo para su liberación por lo que es necesario el aborto libre y el trabajo fuera del hogar.

La Asociación de Psiquiatras Americanos eliminó (1973) la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales provocando su rápida expansión mundial; fue un gran éxito de marketing de Harvard y de los medios de comunicación controlados o infiltrados por la masonería.

La ONU definió (1990) el “género” como un sistema de roles construido para sustituir a la biología. La Conferencia de Pekín (1995) fusionó los conceptos de feminismo y homosexualidad.

En 2004 Zapatero llegó al poder como consecuencia de un grave atentado (11-M) cuya autoría no se ha esclarecido; legalizo la discriminación positiva de la mujer, el matrimonio homosexual, el aborto prácticamente libre y la “Educación para la ciudadanía” que pretende manipular la sexualidad y los valores de niños y jóvenes.

Si deseas ampliar la información sobre la ideología de género, puedes hacer en este enlace encontrarás en él un libro imprescindible LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO O EL GÉNERO COMO HERRAMIENTA DE PODER de Jorge Scala, en tres formas de aquirirlo: ebook, papel y segunda mano. De este titulo, si eres seguidor de nuestro blog, habrás visto que lo hemos citado en otras ocasiones